II.

II en la ausencia vive la presencia de lo que se quiere y no está ocupa espacio, la soledad, ancho en la carne porque lo que no es por no ser también es y lo que no está por no estar también está pero viven allá en la ausencia y despiertan en la soledad

El príncipe

Cuentan las viejas lenguas, en torno al ardor de un candil en las noches de verano, una historia que se remonta largo tiempo atrás. Tiempos en los que el pueblo se arrodillaba ante un cetro, en los que a golpe de tambor y silbidos de trompeta los ciudadanos salían de sus humildes chozas para contemplarSigue leyendo «El príncipe»