XII.

invierno 2021-22

hoy es día de corazón hambriento.

se toca triste el estómago
 que no tiene alimento.
busco con ojos y sentidos
del corazón su sustento;
desfallece bajo una luna
que esta noche no veo

no comerás hoy,
corazón hambriento,
tan sólo tendrás
vacío como alimento;
y lloras en la distancia
aquí mismo, aquí dentro

hoy todo duele, corazón lastimero,
desde el sol cansado que se acuesta temprano
palpita la oscuridad nuestro regazo;
desde el pobre violín
de un pobre anciano
que al pasar tiende la mano;
desde una duda sembrada:
con un solo pensamiento germina
y te deja en la noche preguntando:

¿qué te doy a ti, mi corazón?
¿qué alimento estás pidiendo?
aquí y ahora he buscado,
te lo prometo,
pero todo lo que ofrezco
de mala gana se ha rechazado.

hoy estás hambriento por rebeldía,
porque quieres ayuno,
y sólo con el pensamiento,
cómo yo
podría tratarte a ti,
que tú y sólo tú
eres puro sentimiento.

sigue con hambre.
no cortes tu ayuno,
rebelde corazón hambriento,
y podrás cambiar algo,
quizá,
en algún momento.

y no pienses nunca
sólo busca alimento;
si dejaras de tener hambre,
a mi pesar y desde mi sufrimiento,
morirías en un instante.

de ti entonces sólo ceniza;
y la ceniza la llevaría el viento.

XI.

invierno 2021-22

si te digo te quiero
no sé si miento.

no sabiendo qué es el amor
si sé aquello que yo siento;
lo retengo en el pecho
por si reventara en llanto,
pero contigo a mi lado
como color del mundo;
más bajo ahora el sol
que con la pena luzco
dolor

y yo me pregunto
si esto es también amor

la rosa y el beso
la mirada y el cielo
el incienso de tu pelo
cordilleras y valles
de tus dedos
dibujan en mi espalda
todos los te quiero;
el tiempo y el momento
paralizados en tu aliento
¿qué es el amor?

el fuego del silencio
la ceniza del pasado
que si no arde
porque
está ya apagado
o porque,
en el fondo,
todavía no se ha intentado.
el puñal del rechazo
consolado en un abrazo;
miramos hacia atrás
qué ha pasado
qué es pasado

mientras, vives en mí
y yo, vivo a tu lado
¿qué es el amor?

X.

primavera 2019

Del corazón de la Tierra
nació una flor,
salvaje ella,
que para siempre dar calor
el Sol bautizó de luz
—que aún lleva en la cabellera.

Indomable y espectacular,
el hombre perverso la quiso cortar,
y la puso en su jarrón.

“¡Cómo luce mi bella flor!”, se decía,
cuando no estaba hecha para lucir,
pero él no lo comprendía.
La flor salvaje, a falta de tierra, se reprimió.

Pero salvaje y luminosa
siempre ha sido ella,
y aunque en jarrón de porcelana
con sucia agua estancada,
siempre por dentro latía
el corazón de esta bella flor.

El Sol la vio triste y apagada.
La Tierra de pena se empapó.
Los ríos lloraron, pero su torrente
no hidrataba a la más bonita flor.

No he hecho un ser
con mi luz bautizada,
para que pose para otro placer,
se dijo el Sol.

No luces porque quieres,
mi tierna creación,
la más salvaje flor,
sino porque un mal impostor
te ha colocado en su jarrón,
se dijo la Tierra.

Pero tan indomable era ella
y tan vivo su color,
que de alas se vio dotada
la más rara flor.

En las narices del mal que la arrancó,
echó a volar de su triste jarrón.
Y cuando el Sol y la Tierra la vieron
con sus pétalos besando el cielo,
lloraron ambos de emoción,
por ella:
la bella flor.

IX.

verano 2019

por querer ser,
siendo todo,
no soy nada

VIII.

verano 2019

A lo lejos,
siluetas negras de edificios:
bloques ante el crepúsculo
contrastados con la bóveda purpúrea,
en un pasmoso silencio.

La ciudad sin vida se escinde,
por su centro se dobla y retuerce
hasta que ambas partes,
una sobre otra,
encajan como un puzle
tan perfecto
que es mármol
en la dentadura del cocodrilo.

Retozando en el río
con verde sol en sus escamas,
disfruta de estar vivo
en un continente perdido
y voltea, en el agua,
antes de que baje el telón
y comiencen aplausos fervorosos
de un público encendido.

Pues la ciudad
que tornó cocodrilo
no fue más
que un bailarín
girando sobre sí.

VII.

primavera 2019

Ahoguemos en belleza
las historias no contadas,
canciones silenciosas tocadas
por dedos sin anillos.

Unamos los pétalos sin rosa
a los tallos sin hojas
bajo la sombra de un cielo
que, encima de todos,
solo vemos nosotros.

VI.

verano 2020

una llamita de tenue fulgor
palpita titilante
en todas mis caricias
a sus cuatro patitas
que sonríen en calor

mi mano las da:
una mano humana
que miente y se refugia
que abrasa y se esconde
para mantener encendida
la llamita interior

porque soy persona y miedo
y sol y deseo
y anhelo y destierro
y culpa y amor

por tus cuatro patitas me desvivo,
pero el perro acariciado
es mi triste abuela acariciada
mi corazón encogido y mimado
mi carne débil hecha ahora beso

con mi mano miento a las patitas
que no buscan solo darte amor y gozo
sino encontrar en tu pelo mi desahogo
desde lo más bajo de mi condición
con amor y culpa
con deseo y temor
con el anhelo de un alma limpia
que desde lo hondo
traiga al cielo el color

V.

otoño 2019

Sobre ruido y chulería
reposa una cama
que carga vibrante al que vibra
con ojos ausentes
y mirada fija
en el alto y blanco techo.

Devuelve la mirada
y me pregunta qué
y por qué
y qué
y por qué;

y yo no le digo nada
porque nada es lo que nos separa.
sólo vibraciones en el aire
y vibraciones en nuestros pechos:
uno de carne, otro de yeso.

y le digo qué guapo vas
con esos colores reflejados de chulos bares
que dibujan formas difusas
en un vestido consentido.

no sabiendo qué,
ni por qué,
ni para qué,
solo miro los reflejos
que me hacen salir a ver qué,
cuando no hay nada que ver.
sólo luces, destellos,
y otros pechos ajetreados
que no saben qué, ni por qué.

Será que no duermo
porque no he aguantado la mirada
de un simple techo.

IV.

invierno 2019-20

lloran tristes con lágrima celestial
sobre sus vestidos de seda y oro
el viejo sol y las revueltas nubes,
en sus paseos sobre el azul vacío
porque mis ojos no apuntan al cielo
sino al horror de ladrillo y yeso.

aniquila la mirada un muro dictador
ruge mudo el ardiente deseo de calor
rendidas las cabezas se vuelven gachas
dispara el corazón el gatillo del temor.

que vuele la mirada al infinito,
donde el horizonte conoce otros más
sin obstáculos para sus alas,
y traiga a nosotros luz dorada,
un sueño, o quizá una ilusión,
bien un aroma, bien un sabor,
y estimule los versos atascados,
que se recrean con fulgor
cuando, con nuestra mirada y el sol,
entonen un canto liberador.

III.

primavera 2020

en la hora que tropieza
en la noche más oscura
donde habla el silencio
donde solloza la luna

una rosa de cabeza roja
relame la sangre derramada,
suya es la espina clavada
en el corazón de su prosa mentirosa

II.

invierno 2019-20

en la ausencia vive la presencia
de lo que se quiere
y no está

ocupa espacio,
la soledad,
ancho en la carne

porque lo que no es
por no ser
también es

y lo que no está
por no estar
también está

pero viven allá
en la ausencia
y despiertan
en la soledad

I.

invierno 2019-20

bajo las estrellas primitivas
del mismo vientre ancestral
pequeño polvo de estrellas
finge, por primera vez jamás,
no ser estrellas por ser otra cosa;

somos lo que somos
sin saber por qué estamos,
estamos porque somos
sin saber qué somos,
porque estamos sin ser
quizá existamos sin vivir:
viviendo por existir
estamos sin estar
para ser lo que no somos.

todo por contentar
a otro polvo de estrellas
del mismo vientre ancestral.